viernes, 8 de mayo de 2015

Ideas de experiencias sensoriales táctiles

El miércoles me comprometí a dar algunas ideas interesantes y curiosas de estimulación sensorial. La verdad es que creo que cuando uno abre su mente a que los niños experimenten y se manchen es mucho más fácil permitir y fomentar la estimulación sensorial. Especialmente  fácil y atractiva es la estimulación en el entorno natural cuando tenemos el campo o el mar cerca.
Para los que no os resulta fácil imaginar experiencias o queréis indagar un poco más os dejo aquí algunas ideas. Están tomadas de Pinterest y podéis ver muchas más en mi tablero de Experiencias Sensoriales al que podéis acceder pinchando aquí.

Experiencias con arena como escribir o dibujar con los dedos sobre arena fina o de campo. También es muy divertido si tenéis a vuestra disposición hacerlo sobre una mesa de luz. Jugar con arena y agua o barro. Es todo un clásico pero muy enriquecedor. Para los niños con problemas de contacto con texturas puede ser adecuado hacerlo en una caja primero de forma que ellos sientan que pueden controlar hasta dónde experimentan y se manchan. Otra forma de hacerlo atractivo es con la arena teñida o sal teñida. Los colores pueden ser un buen foco de interés para animarles. Incluso podemos esconder en la arena pequeños objetos o juguetes del interés del niño.

Lemon lime

Preparar unos globos táctiles con diferentes rellenos puede ser muy divertido. Además es una forma intermedia de tener contacto con otras texturas sin tocarlas directamente con as manos sino a través del globo. Si la textura del globo no les gustara se puede hacer de otras formas como saquitos de tela o incluso bolsa de congelado transparentes que permiten ver lo que hay dentro.

De Tout et de rien
Otra idea original es preparar paneles sensoriales en la pared que siempre tengan a su alcance. Es muy fácil hacerlos usando pequeños bastidores de los de bordar de toda la vida. Al tenerlos expuestos a su alcance podrán aproximarse de forma progresiva según les vaya apeteciendo. Podemos usar retales de diferentes telas, tejidos y materiales: papel de lija, un trozo de césped artificial...

Fun at home with kids
 
Para los pies hay ideas muy divertidas. me parece especialmente curiosa y divertida la de enrollar en los pies papel de burbujas de embalar y pintar con él sobre papel en rollo. Podemos hacer variantes poniendo en sus pies esponjas finas, papel arrugado, toalla...
 
Mess for less



La última idea por hoy son las masas. El trabajo de masas es un básico. Les permite experimentar sobre los cambios de la materia y la conservación, estimula sus sentidos y además es muy divertida. La versión que os dejo además incluye estimulación olfativa. Todo un placer.
 
Craftulate


 
Como ya he os he dicho al principio en el tablero de Experiencias sensoriales hay muchas más ideas además de las que voy añadiendo de forma constante.
Si os animáis a probar contadnos.
 


miércoles, 6 de mayo de 2015

Como mal porque me da grima la arena de la playa


En ocasiones entender las causas o circunstancias que afectan a un problema es suficiente para saber cómo podemos intervenir para mejorar dicho problema. Por supuesto el título es una licencia literaria pero es llamativo y bastante explicativo del tema del que quiero hablar hoy.

A menudo nos encontramos con niños que son tachados de malos comedores. Aunque es un término que me disgusta voy a usarlo por ser comprensible por todos. Cuando decimos que un niño es mal comedor podemos referirnos a diferentes cosas que son básicamente tres:

  1. Niños que comen poco (o que sus padres tienen la sensación de que es poco, lo que no quiere decir que lo sea).
  2. Niños que comen despacio o de forma dependiente.
  3. Niños muy limitados en el tipo de alimentos  a la hora de comer y que son reacios a probar nuevos alimentos.

Vamos a hablar de los últimos.

Todos conocemos algún niño que entra en estas características. No me refiero a niños mayores, que pueden estar ya muy influidos por el aprendizaje, si no a niños (menores de 2 o 3 años) que desde pequeños han tolerado mal los cambios con respecto a la alimentación. Generalmente les cuesta el cambio a los alimentos enteros muy especialmente los sólidos aunque también los purés. Acusan mucho las diferentes texturas y son muy reacios a experimentar con nuevos alimentos por lo que abrir el abanico de alimentos que consumen se vuelve una tarea complicada. Pueden incluso, en algunos casos, ceñirse a 2 o 3 alimentos de los que no quieren salirse.

También conocemos otro tipo de niños muy llamativos porque no disfrutan con muchas de las actividades favoritas de los niños. Aborrecen jugar con masas, barro y ciertos líquidos, no suelen mancharse y en caso de hacerlo buscan que el adulto les limpie rápidamente. Suele disgustarles pintarse la cara o llevar pegatinas o calcomanías sobre la piel. A menudo tienen costumbre persistente de tocar materiales de un tacto determinado y les disgusta andar descalzos especialmente si es sobre la arena o la hierba.

Aún recuerdo la vez en que vi a un niño de este tipo, que evitaba participar en una actividad de pintura con el cuerpo, mientras su madre comentaba lo poco que le gustaba esta clase de cosas. Sin darme cuenta y de la forma más natural le pregunté ¿a qué come mal? La perplejidad de la madre fue absoluta al contestarme que sí y preguntarme como lo sabía.
 
 

El sentido del tacto es el único que se encuentra extendido por toda la superficie corporal. En la piel externa del cuerpo podemos encontrar varios tipos de receptores que dan información sobre la presión, la textura, la temperatura…El tacto es además, el primer sentido que usamos dentro del útero materno por contacto con él y uno de los primeros mediante los que los bebés y niños pequeños descubren el mundo. Es en el caso de estos niños más pequeños, donde podemos ver claramente que su exploración táctil no se realiza con las manos sino más bien con la boca. La boca, con sus papilas filiformes, es una de las zonas de percepción del sentido del tacto y sin lugar a dudas la más usada por los bebés para conocer lo que les rodea de forma exhaustiva.

A menudo los niños que comen mal suelen cumplir las características de los malos comedores y de los niños que tienen dificultades con su estimulación táctil. Aunque ambas cosas parecen no estar relacionadas lo cierto es que ambas son las dos caras de una misma dificultad: tolerar e integrar las experiencias táctiles ya sean estas recibidas a través de la piel externa o de la boca. Cuando la dificultad es muy grande y limita la vida del niño de forma importante podemos estar hablando de una problema de Defensividad Táctil. Aunque en este grado que requiere intervención profesional es raro si es muy común encontrar niños con este tipo de dificultades durante los primeros años. Las causas por las que sucede pueden ser: una sensibilidad especial hacia los estímulos táctiles por parte del niño o la ausencia/ limitación de estimulación táctil.

En cualquiera de los dos casos la necesidad del niño es la misma: una estimulación progresiva, constante y acompañada de comprensión por parte de los padres. Obligar al niño entre llantos no dará buen resultado pero alejarlo de aquello que le genera incomodidad tampoco. Es necesario lograr ese punto medio en la estimulación, tan complicado a veces,  que le permita ir superando sus dificultades sin generarle más rechazo.

Con respecto a la estimulación táctil general el viernes publicaré un nuevo post con diferentes ideas que podemos llevar a cabo.

En relación a la alimentación os dejo algunas ideas que a mí siempre me han funcionado bien con niños con estas dificultades.

  • No obligar nunca a comer un alimento. Ofrecer siempre con normalidad y no sustituir por otro si no lo come (siempre que el niño esté sano y no tengamos otras indicaciones del pediatra, claro).
  • Poner siempre cantidades muy pequeñas de los alimentos con dificultad para que el niño perciba que es un objetivo alcanzable y se vea dispuesto a intentarlo.
  • No eliminar las texturas completamente cuando empezamos con la alimentación complementaria a la lactancia: no dar todo en puré, ni pasar en exceso los purés y papillas, ofrecerles trozos de alimentos (siempre bajo supervisión para que no se atraganten),
  • Permitidles chupar los alimentos aunque no se los coman para que se familiaricen.
  • Con la comida sí se juega: En los niños muy pequeños es recomendable hacer actividades con diferentes alimentos a modo de juego para que no les resulten extraños.
  • Permitir que los niños cojan la comida con la mano. Intentad pensar en comed algo que desconocéis sin olerlo, sin saber lo que es y sin tocarlo. Si no le gusta tocarlo difícilmente se lo va a llevar a la boca. Además al niño le permite saber su consistencia, temperatura, textura etc. Si tenéis dificultades porque no consume nada sólido elegid siempre algo que se coma en forma de barrita para que pueda agarrarlo bien y comerlo.
  • No dejar de ofrecer nunca un alimento porque lo rechace. Si se lo retiramos de su alimentación habitual nunca llegará a habituarse a él.

La más importante de todas: hacer una estimulación táctil en paralelo. Cuando un niño empieza a disfrutar con el juego de masas y con las texturas es mucho más fácil que acepte nuevas texturas a nivel oral.